Ryūnosuke Akutagawa: En el bosque

2Ryūnosuke Akutagawa fue un escritor japonés nacido a finales del siglo XIX, perteneciente a la generación neorrealista que surgió a finales de la Primera Guerra Mundial, que destacó sobre todo por su literatura breve, a pesar de que su producción ensayística también fue bastante abundante y valiosa. Entre sus relatos más populares se encuentra: “En el bosque”, un cuento que escribió entre 1921 y 1922 ambientado en el Japón feudal, que podríamos encasillar dentro del género policíaco ya que su argumento gira en torno a la investigación de una muerte. Sin embargo, la estructura del relato lo aleja por completo de las convenciones de dicho género.

Por lo general, en los relatos de ese género literario, como los de Agatha Christie o Dorothy L. Sayers, el lector sabe que han sucedido una serie de hechos, normalmente uno o varios asesinatos, pero carece de la información necesaria para poder construir un relato coherente y completo por sí mismo, y es ahí donde entra en juego la figura del investigador. El investigador desempeña dos funciones: la de esclarecer los hechos y la de posibilitar que la historia sea contada. Tras la investigación, resulta posible formular el relato de los acontecimientos de manera completa y lineal y la narración puede poner punto y final, exaltando así la capacidad racional del ser humano.

Akutagawa, en cambio, prioriza el problema sobre la solución de la trama. En el caso de “En el bosque” sabemos que ha muerto un hombre, un funcionario que viajaba con su mujer y que los hechos están siendo investigados por la autoridad a través de los testimonios de varias personas que posiblemente están involucradas en lo sucedido. Eso es todo y cuanto se pone a nuestra disposición, las declaraciones de cada uno de los implicados. No se reflejan en ningún momento las impresiones que los testimonios están provocando en el investigador, ni ninguna otra actividad llevada a cabo por éste. El autor va concediendo la palabra a los distintos personajes que están supuestamente relacionados con la muerte del funcionario para que aporten su versión de los hechos, consiguiendo así que la figura del investigador, que como ya he comentado suele ser la pieza central de esta clase de relatos, se traslade a un segundo plano. El lector, por tanto, debe enfrentarse a un coro de voces discrepantes sin que la mirada intuitiva y experta del investigador pueda guiar su aproximación.

Tal vez, lo que Akutagawa esperaba del lector es que éste se adentre en la mente del investigador y que desmenuce todos los datos que se pongan a su disposición, busque la lógica de cada uno de los testimonios, identifique las contradicciones, calibre la confianza que le inspira cada personaje y saque, tras ello, su propia conclusión sobre lo sucedido. De este modo, pese a la sencillez de la forma, el relato cambia y se reinventa según el imaginario del lector que lo tenga entre sus manos y en la medida en que éste esté dispuesto a tirar de los hilos que se ponen a su alcance. Por otro lado, también cabe la posibilidad de que quizá la intención del autor fuera simplemente la de invitar al lector a reflexionar sobre “la subjetividad que acompaña a toda vivencia”.

Sea cual sea la intención del lector, considero que todo aquel que se aventure a averiguar la solución del caso debe tomar en consideración el estatus social de cada uno de los personajes y las relaciones de poder que existen entre ellos, especialmente si consideramos que son varios de ellos los que confiesan ser autores del crimen, lo cual nos lleva a pensar que, o algunos de ellos mienten, o todos lo hacen. Los motivos que explicarían una confesión en falso (sentimiento de culpa, salvaguarda del propio honor, encubrimiento, etc) varían de un personaje a otro y están directamente relacionados con su posición. Me adentraría a dar una solución al caso pero considero que cualquier conclusión que pudiera aportar presentaría puntos débiles insalvables, ya que la estructura de este relato, como la de aquel libro “de cuyo título no quiero acordarme”, deja las puertas abiertas a que todo sea posible, ya que no podemos saber con certeza si aquello que los personajes vivieron sucedió tal y como ellos lo cuentan.

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