NACIONALISMO, DANGUN Y SHIN CHAE-HO

Shin Chae-ho (1880-1936), fue un activista independentista coreano que en 1908 escribió una obra que sería clave para “la historiografía nacionalista coreana” (민족 사학, minjok sahak) titulada “Una nueva lectura de la historia” (독사신론, doksa sillon).

El innovador trabajo historiográfico de Shin trazó la historia de la nación coreana a raíz de la genealogía racial de su pueblo, sin atender a cuestiones de edad, sexo o estatus social, en lugar de trazarla en base a las distintas dinastías que se habían ido sucediendo a lo largo de los años en la península. Y es que, según Shin, la nación coreana (민족, minjok) fue definida por su historia, pero la historia a su vez fue moldeada gracias al minjok, por lo que sin minjok no habría historia y viceversa. Por lo tanto, para narrar adecuadamente la historia de su pueblo debíamos enfocarnos, en primer lugar, en identificar la “raza anfitriona” o chujok (주족), es decir, en encontrar el origen genealógico del mismo. Según Shin, para la nación coreana ese chujok era “el reino coreano-manchuriano” de Buyeo, el cual surgió tras el nacimiento de Dangun (단군).

Según la mitología coreana, Hwanung (환웅), hijo del rey de los Cielos, Hwanin (환인), tras descender al mundo terrenal, en la cima del monte Taebaek (태백산), una osa y un tigre le rogaron que los convirtiera en seres humanos. Atendiendo a sus plegarias, Hwanung les entregó un manojo de artemisas y dientes de ajos y les pidió que permanecieran en una cueva durante cien días. El tigre salió de la cueva antes de tiempo por lo que conservó su forma original. La osa, en cambio, consiguió pasar la prueba y se convirtió en una hermosa mujer. Poco después, atendiendo nuevamente a sus oraciones, Hwanung la desposó y engendraron a Dangun, el cual ascendió al trono en los tiempos en los que el virtuoso emperador Yao gobernaba en el gran gigante asiático, estableciendo así el primer Estado coreano.

Al entremezclar la genealogía con el mito fundacional de Dangun consiguió trazar una consistente ascendencia común entre el pueblo coreano y el poderoso pueblo manchú, y hacer desaparecer no sólo a la frontera geográfica que separaba ambos pueblos, sino también a las distintas barreras que dividian y separaban al pueblo coreano en distintos niveles sociales, pues propone a través de dicha mezcla cambiar “l’état c’est moi” por “l’état c’est le peuple”, es decir, pasar del patriotismo basado en la lealtad al rey, el cual va cambiando de una época a otra, a un nacionalismo basado en la soberanía popular, en aquellos que dan sentido y forma la nación coreana. Y es que, a pesar de que los distintos reinos que formaban la península coreana se mantuvieron unificados desde el periodo de Silla Unificado, se siguió manteniendo una estricta estratificación de la sociedad, lo cual impedía poder concebir a la sociedad coreana como una nación propiamente dicha, pues a raíz de ello se crearon dentro del país dos mundos claramente diferenciados: el mundo de los letrados, de los gobernantes, de la gente con un alto poder adquisitivo, y el de aquellos que disponían de escasos recursos; siendo éste primero aquel que manejaba los hilos. Y además, a raíz sobre todo de la llegada del confucianismo a la península, la mujer fue relegada a un segundo plano, tanto en el ámbito público como en el privado, pues según ésta nueva corriente de pensamiento, las mujeres eran la parte oscura, débil y perversa de los “opuestos complementarios”, mientras que los hombres eran la parte brillante y fuerte de éstos, por lo que, consecuentemente, las mujeres debían someterse y vivir en las sombras bajo la atenta mirada de los hombres.

Por otro lado, gracias a esa rica y poderosa historiografía étnica trazada desde el reino de Buyeo, se contruyó, a su vez, las bases para la resistencia y defensa social contra el imperialismo y el colonialismo. Y es que, Shin escribió su obra, en gran medida, con el objetivo de conseguir que el pueblo coreano rechazase la presencia en la península del imperio japonés, el cual estaba suprimiendo todo aquello que caracterizaba a los coreanos como pueblo, sobre todo durante la última década del periodo de colonización, cuando aplicaron la “política de asimilación de la cultura japonesa” bajo el discurso de que Corea debía doblegarse y asimilar todo aquello propiamente japonés a fin de poder convertirse en un Estado moderno, sin ningún tipo de carencias, al igual que el gran imperio del sol naciente.

En cambio, poco después, Shin acabó redirigiendo y enfocando su revolucionario discurso hacia el oprimido y explotado proletariado (민중, minjung), pues consideraba que, en realidad, siempre ha de haber “un uno y un otro”, pero cómo las clases privilegiadas “no supieron construir una identidad colectiva en su momento, tampoco sabrían cómo destruirla y recomponerla”, debía ser el proletariado el que tomara las rindas de la nación. Por lo que acabó inclinando su línea de pensamiento hacia tendencias más anarquistas y dejando el nacionalismo simplemente como esa fuerza subjetiva e inclusiva que hizo posible la expulsión de fuerzas externas, como China y Japón, y la creación de la nación coreana.

Considero que en definitiva lo que el autor plantea finalmente es que una nación, es decir, un conjunto de personas de una misma raza que comparten ciertas costumbres, tradiciones y un mismo origen, precisa un Estado, una organización política que cohesione y regule las relaciones entre los miembros que componen dicha nación, para que así no se produzcan injusticias ni diferencias sociales desorbitadas, tal y como ocurría en Corea en los tiempos, por ejemplo, de la dinastía Joseon. Por ello, el autor comenta además que un “post-nacionalismo” no implica necesariamente un anti-nacionalismo, pues el hecho de ser conscientes de la necesidad de una cierta organización y de romper con esa uniformidad que plantea el concepto de nación, no quiere decir necesariamente que éste en contra de dicha ideología, pues siempre y cuando un conjunto de personas que reúnen las características ya mencionadas pretenda definirse en oposición a otro conjunto de personas, el uso del concepto de nación seguirá siendo apropiado.

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